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NUESTRO PROCESO
Buscamos erigirnos como el “socio de elección” en servicios educativos para las organizaciones públicas y privadas a las que atendemos. Para ello, nuestro trabajo inicia mucho antes del servicio en el aula, siguiendo un proceso para el diseño, ejecución y control de los programas que está acorde con los estándares más exigentes de capacitación a la medida a nivel global.
- Etapa I: Conocer y enfocar. De acuerdo a los objetivos y situaciones complejas que las instituciones deben enfrentar, cada servicio a la medida puede ser tan único como la organización y personas a las que está dirigido. Por ello, el proceso se inicia con el conocimiento y comprensión de la organización, para luego establecer un vínculo entre el servicio a desarrollar y sus prioridades estratégicas. Esto es fundamental para definir con claridad los objetivos de aprendizaje que la organización y las personas necesitan alcanzar.
Como el tiempo y recursos destinados son sumamente valiosos, se tiende a identificar las prioridades a atender en cada servicio y a procurar no distraer esfuerzos en muchos temas importantes pero no esenciales en ese momento.
- Etapa II: Diseño a la medida. El diseño y producción de contenidos para cada servicio requiere del trabajo conjunto con el cliente. Aquí se combina el conocimiento técnico y la experiencia de nuestros especialistas con el entendimiento del negocio que poseen los profesionales de su organización. Los contenidos, metodología, duración, lugar y formato de dictado se definen luego de analizar el perfil de los participantes, los requerimientos y las características de la organización.
- Etapa III: Ejecución. La realización de la capacitación tiene como prioridad el aprendizaje, empleando un enfoque andragógico y de “aprender haciendo”. Se busca formar líderes y profesionales que además de “saber hacer” aprovechen lo aprendido para encontrar soluciones por ellos mismos.
- Etapa IV: Evaluación y mejora. El análisis y evaluación de los resultados facilitan el aprendizaje compartido con los clientes y la mejora continua de nuestro proceso. La evaluación durante o al final de la ejecución permite identificar mejoras a incorporar en el servicio actual o en futuros programas, nuevas formas de enfrentar necesidades específicas de capacitación y nuevas líneas de investigación. Una evaluación en el trabajo, cuando se está aplicando lo aprendido, permite identificar necesidades de capacitación complementarias y nuevas acciones que contribuyan a la creación de valor.
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